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Foto: Jesús Peraita |
En todos estos conciertos plurales, los problemas técnicos suelen se r agobiantes. Los hados debían estar de parte del «Diario Pop», ya que la fiesta se desarrolló sin grandes tropezones. Sólo sufrieron Siniestro Total, el cuarteto vigués especializado en música punk hecha medio en serio, medio en broma. Ellos no se arredraron, como tampoco les importó la peculiar forma en que sus admiradores les manifiestan su aprecio; una lluvia de proyectiles de saliva. Los donostiarras Derribos Arias salieron como siempre, con un pie en el abismo. Y se remontaron por encima de su propia tendencia del desastre. Con un Poch carismático y un sonido hiriente. Tanto Derribos como Siniestro son grupos de fuera, pero están plenamente aceptados en los medios madrileños por su audacia sonora y desfachatez conceptual.
Los siguientes grupos fueron locales. Radio Futura trenzan un sonido eléctrico y contundente, que parece desprender chispas. Sus letras tienen un fuerte poder de sugerencia y se hacen aún más poderosas en una actuación en directo. Por el contrario, el intimismo de la Décima Víctima les hace casi inadecuados para un lugar público, tanto más cuando sus angustias y depresiones chocaban con el ambiente de la noche. Pero estaban inspirados y salieron sonrientes del trance.
La actuación final correspondió a la reaparición -«sólo por una noche»- de Alaska y los Pegamoides. Sin Carlos García-Berlanga (problemas militares), pero con una formación a punto, que desgranó una docena de sus temas más famosos, tocados con nervio y gozo. Todo un delirio, que quedó convenientemente registrado en las cámaras de vídeo del Rock-Ola.
Todavía hubo más. Una agitada entrega de premios, con incidentes variados y buen humor. Y miles de sonrisas entre otros tantos espectadores.
Fiesta Diario Pop. Rock-Ola (Madrid). 1 de Marzo de 1983.
[Diego A. Manrique para Informativo Villa de Madrid]
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